19 de julio de 2009

La muerte de los Nuevos Dioses.


La muerte de los Nuevos Dioses
Guión y dibujo: Jim Starlin.
Tinta: Matt Banning, Arth Tribert y Mark McKenna.
Color: Jeremy Cox.
Título original: Death of the New Gods
Editorial: Planeta de Agostini. Tomo en rústica de 256 páginas a color.

El número 1 de Cuenta Atrás a Crisis Final termina con el inicio de una subtrama que deja al lector un tanto perplejo. Lightray, uno de los Nuevos Dioses, se precipita desde los cielos y muere. Supermán que ha presenciado este hecho singular y sin precedentes se presta a averiguar la verdad oculta, esta investigación se relata con detalle en el tomo “la muerte de los Nuevos Dioses”.
La elección de Jim Starlin es lógica, pues no en vano es el autor de grandes sagas cósmicas, tanto para Marvel como para DC.



La trama es un enlazado de varias subtramas que van hilando la historia a través de sus protagonistas ofreciendo al lector los datos que le permiten ir comprendiendo los hechos que se están produciendo e intuir lo que va a ocurrir. Por un lado tenemos a Supermán que junto a Míster Miracle se encaminan a Nueva Génesis a investigar la muerte de Big Barda, la compañera de Míster Miracle. En Nueva Génesis la continua muerte de Nuevos Dioses obliga a Orión, Himón y Takión a repasar la lista de sospechosos de las muertes. Metrón, que tiene la capacidad de viajar en el espacio y el tiempo va de un lado a otro buscando indicios de lo que ocurre. Y en Apokolips, su Amo y Señor Darkseid conspira a espaldas de todos para encontrar su propia salvación a sabiendas de que tarde o temprano todos los Nuevos Dioses morirán. Entretanto la historia nos va llevando a un lado y otro del Universo al encuentro de cualquiera que pudiera tener información sobre las extrañas muertes. Finalmente Supermán es testigo del fin del último Nuevo Dios, al tiempo que Nueva Génesis y Apokolips se funden en un solo planeta y la Fuente profetiza la llegada de una Nueva Era.



La historia es entretenida y está muy bien contada, Jim Starlin demuestra que es capaz de manejar un guión complejo con muchos personajes sin que la calidad y el interés por la historia decaiga. Los dibujos son de una gran calidad y la composición de las viñetas es magistral. Tal vez el único pero que se le pueda dar al guión es que la historia en sí no da para mucho más, ni permite giros drásticos de la trama ni caben en ella grandes sorpresas, de hecho el lector a mitad de historia ya puede intuir quien es el culpable de las muertes.



Además de lo anteriormente dicho, y a pesar de que la historia es buena, exige que el lector disponga de información previa tanto del devenir de los Nuevos Dioses en la amplia saga de Crisis Infinita como los antecedentes de los personajes, y quien es quien en Nueva Génesis y en Apokolips, así como los entresijos de la Fuente y del Muro. Porque Jim Starling ni se molesta en presentar a ninguno de los protagonistas.




Con todo y a pesar de la muerte de los Nuevos Dioses, la historia no termina aquí. La macrosaga emplaza a futuras colecciones para conocer el desenlace de todas las tramas que aquí se han creado. Una de ellas es el enfrentamiento final de Orión con su padre Darkseid convertido en un ser Superpoderoso, la otra es la aparición de una Nueva Era con, suponemos, nuevos Nuevos Dioses. Ya me enteraré por ahí como acaba la cosa, porque yo ya me he cansado de tantas Crisis.

17 de julio de 2009

Blizzard of Ozz, por Ozzy Osbourne


Título: Blizzard of Ozz
Artista: Ozzy Osbourne
Edita: Sony, 2002 (nueva edición)

Cuando Ozzy Osbourne abandonó -o le echaron, según la versión que explique cada una de las partes- Black Sabath a finales de los años 70, no eran muchos los que daban un duro por el futuro de su carrera en solitario. Su carácter histérico, alocado y su adicción a las drogas parecían tenerle destinado a una espiral de auto-destrucción, más que a grandes logros artísticos.

Pero la aparición de dos personas especialmente importantes en su vida vino a cambiar todo esto. La primera de ellas fue Sharon, su futura mujer, quien a partir de ese momento dirigiría la trayectoria musical de Ozzy, la cual en los últimos años ha degenerado en un espectáculo bochornoso, con el cantante protagonizando shows de televisión en lugar de estar realizando buenos discos.

El otro personaje a destacar en esta historia fue Randy Rhoads, un joven guitarrista que en poco tiempo pasó de ser una promesa del rock a convertirse en leyenda, considerado el mejor intérprete de guitarra eléctrica de su generación solo comparable a Eddie Van Halen. Su estilo llevó la música de Ozzy a otra dimensión.

Randy hacía gala de una habilidad con su instrumento y capacidad inventiva como pocas veces se ha podido ver dentro de la música moderna. Los solos duros y oscuros de Iommi en Black Sabath dejaban paso a otros mucho más brillantes, barrocos y difíciles, que constituyen una auténtica prueba de fuego para todo guitarrista que se precie.

Fruto de este talento y de la voz de Ozzy, que en esa época suena mejor que nunca, surge el primer disco del ex-cantante de Black Sabath en solitario. Este álbum nos deja el testimonio de una gran amistad, una relación casi de padre e hijo o hermano mayor y menor, entre Ozzy y Randy. La imagen de ambos, abrazados en el escenario, habla claramente de cómo se vivía en el seno de la nueva banda. No es de extrañar que la muerte prematura de Randy constituyera el momento más difícil en la carrera de Ozzy, en el que todo se pudo echar a rodar definitivamente.

Respecto a los temas, destacan tres que son de los más conocidos de Ozzy: Mr. Crowley, con una inolvidable introducción de teclados a cargo del actual miembro de Deep Purple Don Airey; Crazy Train, canción salvaje y de esas que invitan a mover la cabeza continuamente; y I don't know, con una parte de guitarra de las más inspiradas del disco.

Mientras esto sucedía, los particulares “rivales” de Ozzy, Black Sabath, parecían haber superado muy bien el bache de perder a su vocalista original. Sin duda la voz de Dio era -y sigue siendo- muy superior a la de Ozzy, aunque el alocado Osbourne alcanzaría con el tiempo un estatus de estrella del rock que incluso superaría en popularidad a la de sus antiguos compañeros de grupo.

Este disco que aquí presentamos es el mejor de toda la carrera de Ozzy Osbourne, jamás conseguiría brillar como en estas canciones, ni en cuanto a composición ni como intérprete, y tampoco se vería tan rodeado de grandes músicos en su banda. Blizzard of Ozz iba a ser el nombre del nuevo grupo, que con el tiempo se vería desplazado por el del líder y cantante. La muerte de Randy truncaría lo que estaba previsto sería un proyecto ambicioso para muchos años, quedando el testimonio en solo dos discos, los primeros del grupo de Ozzy.

La espiral de drogas y degeneración personal comenzaría en buena parte con la desaparición del querido “hermano pequeño”, una figura ya convertida en mito dentro de la historia del rock, por aquello de haber muerto joven y seguramente sin haber llegado a ofrecer todo su potencial (lo que nos llegó a mostrar fue ya de por sí enorme).

Disco no exento de polémica, como aquella que apareció por la muerte de unos jóvenes, supuestamente motivados por la canción Suicide Solution -en realidad, un tema dedicado al recordado Bon Scott-. Pero dejando todo esto de lado, es una lástima que Ozzy ya no toque algunas de estas canciones, seguramente por las limitaciones de su voz después de tantos años. Hay bandas tributo que recrean esta época de la carrera del cantante, aunque por muy bien que lo hagan realmente no es lo mismo que haber visto el original.

Recomiendo la adquisición de este disco, una buena de manera de conservar parte de la leyenda del rock, probablemente en el momento de mayor esplendor de esta música en su faceta más dura. Pura fuerza y calidad para los oídos más exigentes.

Miguel A. Garrido

15 de julio de 2009

El secreto de la tumba y otros casos de Steve Harrison



Título: El secreto de la tumba y otros casos de Steve Harrison
Autor: Robert Ervin Howard
Editorial Barsoom
Marzo 2009

El secreto de la tumba es el segundo libro que la editorial Barsoom dedica al detective Steve Harrison. Como ya vimos en el primero (El señor de la muerte), Harrison es un detective de policía de rudos métodos, acostumbrado a resolver a puñetazos y tiros los problemas, aunque dotado de cierta astucia natural, que en estos relatos de corte detectivesco se verá elevada a la inteligencia sobresaliente típica del héroe de género negro. Pero si en el primer libro encontrábamos a Harrison en el ficticio distrito de River Street, plenamente dedicado a combatir la “amenaza amarilla” (sectas afganas, asesinos mongoles, siniestras mafias chinas y demás malhechores orientales infiltrados en la moderna urbe occidental), en este segundo volumen hay más variedad en sus ambientaciones.

El relato El secreto de la tumba nos devuelve el “peligro amarillo”, pero éste no acecha en las callejas de River Street, sino en las ricas mansiones de blancos potentados. En La voz de la muerte no hallamos orientales y, cosa rara, el criminal es un ciudadano estadounidense. Parece que Howard se estaba ablandando. El siguiente, Fauces Doradas, transcurre en los pantanos del Sur de EEUU, entre caimanes, negros asesinos y sangrientos ritos de vudú (un ambientación de la que Howard siempre obtuvo buenos resultados). En este relato al menos aparece un oriental, con lo cual el peligro se torna bicolor: amarillo y negro. Las ratas del cementerio es una historia de asesinatos brutales y espeluznantes, de venganzas entre familias sureñas, algo de lo que el propio Howard habría oído hablar a sus mayores, en su pueblecito tejano. Esta vez el peligro es sólo blanco, como blanco lo es el del último relato suyo: La morada de la sospecha, que transcurre igualmente en el sur estadounidense. En esta historia la búsqueda del testigo de un juicio lleva a Harrison a una decadente mansión donde pocas cosas son lo que parecen. El libro incluye una sección de apéndices, con una sinopsis para un nuevo relato de Harrison, así como un pastiche de nuestro detective, escrito por Robert M. Price: La guerra del opio del Tong Negro, una historia rocambolesca que introduce los Mitos de Cthulhu de manera bastante chapucera y enloquecida. Sin duda es el peor relato del libro, pero al estar protagonizado por el detective su inclusión parece lógica en éste, su segundo y último volumen.

Como ya se dijo arriba, hay nuevas ambientaciones en este nuevo libro de Harrison. Pero no acaban ahí las diferencias. Aunque en el primero alguna que otra historia se centraba en la trama detectivesca, el resto de las historias parecían típicas de Howard: la trama de género negro era una excusa para que al final todo deviniese una sucesión de luchas y batallas a puñetazo limpio o incluso con hachas o mazas. En este segundo libro el elemento de intriga y sobre todo de horror prima sobre la acción. Cosa extraña en Howard, no aparecen escenas de sangre y combate. Como se dice en el magnífico prólogo de Javier Jiménez Barco, el atractivo está en la tensión dramática de algunos relatos, en su aire macabro y oscuro. Howard fue siempre un magnífico creador de atmósferas sobrenaturales, pero no hay realmente elemento fantástico y el terror tiene al final una explicación racional. Así se demuestra que los terrores de la mente insana son aún peores que los sobrenaturales.

Otro elemento hace interesante este libro: si bien los dos primeros relatos tienen una trama aburrida y predecible, en los siguientes Howard sí ha construido una interesante trama detectivesca, con los necesarios misterios dejados aquí y allá y sus ulteriores explicaciones ulteriores, que hacen encajar las piezas del puzzle y proporcionan el placer intelectual propio de las historias “enigma”. No son las mejores narraciones de este tipo, pero sí resultan entretenidas y refrescantes.

Por ello, todos los que busquen la típica historia howardiana de sangre y batalla se verán defraudados; pero el libro tiene los suficientes atractivos como para ser una interesante oferta de lectura pulp para el verano.

Relatos del volumen:

El secreto de la tumba
La voz de la muerte
Fauces doradas
Las ratas del cementerio
La morada de la sospecha
Sinopsis sin título
La guerra del opio del Tong Negro

Andrés Díaz

9 de julio de 2009

El Rey Oculto, de David Gemmell


El Rey Oculto (Saga de Drenai, 7)
Autor: David Gemmell
Editorial Gigamesh, 2008

El Rey Oculto es la séptima entrega de la Saga de Drenai, obra del recientemente fallecido David Gemmell, una de la figuras más importantes de la Fantasía Heroica moderna. Este es el último volumen aparecido de dicha saga, pero la editorial Gigamesh ya anuncia el siguiente, Héroes Olvidados, el octavo, que debería aparecer durante el 2009 (tal vez haya aparecido ya al ser publicada esta reseña).

Para los que no se hayan embarcado en la saga de Drenai, hay que comentar que se trata de una serie de FH y además adulta. Olvidémonos de dragones, elfos, kenders y otras criaturas dulzonas y empalagosas, olvidémonos de ñoñerías y subproductos al rebufo de Tolkien. Lo que vamos a encontrar es acción pura y dura, al viejo estilo de espadazos, lanzadas y hachazos, todo ello sazonado con ingentes cantidades de sangre.

La acción del volumen transcurre mucho tiempo después de los hechos narrados en Leyenda, la sexta entrega de la saga (y con mucho, la mejor de todas). El país de Drenai está gobernado por un emperador loco que mantiene su poder gracias a una política de terror y devastación, sustentado en un poderoso ejército y una legión de “mezclados”, criaturas mitad humanas y mitad animales, muy superiores físicamente a los hombres. Al emperador se opone Tenaka Jan, un mestizo drenai y nadir (pueblo guerrero y nómada, al estilo de los mongoles de la Tierra), que por su mezcla de sangre no es amado en ninguna de las dos naciones. Tenaka Jan, consumado guerrero y estratega, se propone matar al emperador en principio por pura venganza personal, pero se le irán uniendo guerreros descontentos, rebeldes y civiles oprimidos y al final reunirá un ejército que casi a la desesperada hará frente a las tropas del emperador drenai.

El argumento no parece gran cosa: la lucha tan manida, sobada, facilona y un tanto infantil entre los oprimidos y el poder devastador. Es decir, la lucha entre el bien y el mal. Pero eso podrá pensarlo quien no haya leído aún a David Gemmell. En sus manos, un argumento facilón es la semilla de un buen libro, que ha de interesar a los aficionados a la épica y la FH en su vertiente más dura. Gemmell no trata de ahorrarle al lector los sufrimientos y los aspectos más horribles de la guerra. Sus combates son violentos y tan realistas que a veces a uno le da la impresión de hallarse en medio de la batalla. Y no sólo describe la parte épica y esplendorosa del combate, el “éxtasis de la batalla”, sino también la devastación moral y psicológica que supone la guerra, así como el sufrimiento de los más débiles, de los civiles que no sólo han de soportar la violencia física directa, sino el hambre, la esclavitud y al final la muerte cruel. Pero Gemmell es en el fondo un moralista, y aunque en sus libros los héroes son ambiguos y contradictorios, al final siempre se decantan por el bien, por defender el bien. No se trata de un maniqueísmo fácil, sino complejo, amargo y doloroso. Los héroes y quienes les acompañan han de pagar un alto precio personal y emocional por implicarse en la lucha. Ninguna batalla es fácil de ganar.

Es ese tratamiento de los personajes (de los muchos y variados personajes que aparecen) uno de los mayores atractivos de sus obras. Se trata de seres contradictorios, sujetos a la indecisión y el miedo, no héroes esplendorosos ni villanos horribles. Son hombres y mujeres no en blanco y negro, sino en una variada gama del gris. Este libro mantiene la misma estructura que todos los otros de la saga: una sucesión de aventuras con profusión de luchas y acción desgarradora, en la que los personajes interrelacionan unos con otros de manera dramática, y por último un asedio brutal que han de resistir los “buenos” contra un enemigo superior e implacable. Todo ello contado con un estilo ágil y vigoroso, un estilo que engancha al lector y no le suelta. Los libros de Gemmell se leen con rapidez porque no aburren.

Tal vez quien no los conozca tenga miedo de embarcarse en una saga que tiene ya siete episodios publicados en España. Pero no se trata de la inacabable Rueda del Tiempo, no es una trilogía, pentalogía, hexa, hepta u otras logías; todos los volúmenes son autoconclusivos y no es necesario tener los demás para entenderlos. Se puede empezar por cualquiera de ellos, sin problema alguno. El autor no los concibió como una saga cronológica al uso, sino como episodios independientes unos de otros, que suceden en el mismo mundo.

El Rey Oculto no es la mejor obra de la saga, y tras la magnífica Leyenda el listón baja un poco. Pero aún así, ese nivel es alto y satisfactorio para casi todos los lectores de Fantasía, y más aún los de la Fantasía Heroica.

Andrés Díaz

7 de julio de 2009

Cazadores de sombras 1: Ciudad de Hueso


Título: Cazadores de Sombras 1. Ciudad de Hueso.

Título original: The Mortal Instruments. City of Bones.

Autor: Cassandra Clare.

Editorial: Destino Infantil y Juvenil, Colección La Isla del Tiempo.

Fecha de la primera edición en castellano: Febrero 2009

En los últimos años, el género de terror ha experimentado una serie de cambios que le han emparentado aún más con otros géneros tradicionalmente afines, como el fantástico o el de aventuras, pero que también le han acercado a lugares propios de las historias juveniles o de corte romántico.

Así, hemos asistido al estreno de películas, series de TV e incluso libros, caracterizados por la existencia de elementos sobrenaturales típicos del género (los vampiros de la saga Crepúsculo son un claro ejemplo) supeditados, sin embargo, a un tema principal que se aleja de los caminos clásicos de este tipo de historias (sin ir más lejos, el romanticismo folletinesco de la saga antes mencionada) A todo esto ha contribuido el cambio de perspectiva sufrido por los iconos del género, (principalmente por los vampiros) que han pasado de ser depredadores sanguinarios (y, por tanto, enemigos a combatir) a protagonistas absolutos de la trama, bien como víctimas de su propia naturaleza, o como efebos románticos objeto del deseo adolescente.

No pretendemos emitir juicios de valor acerca de si dicha evolución ha sido favorable para el género, pero lo que resulta evidente es que esos nuevos personajes híbridos, nacidos de los también nuevos puntos de vista, han irrumpido con fuerza en el imaginario colectivo arrastrando a miles y miles de seguidores hacia las páginas de los libros, las pantallas de televisión y las salas de cine.

La novela que nos ocupa es uno de los últimos exponentes de esta tendencia (llamada por algunos “juvenil romántica” o “fantasía romántica”) muy popular desde hace años en el mercado anglosajón, y que ha logrado introducirse recientemente en nuestro país gracias al impulso de la saga de Stephenie Meyer y su adaptación cinematográfica. (no es casual que en la contraportada del libro aparezca un comentario de aquella autora, alentando a su compra).

La versión en castellano está a cargo de la editorial Destino Infantil y Juvenil (perteneciente al grupo Planeta) y aparece incluida dentro de su colección La Isla del Tiempo, en la que comparte catálogo con éxitos de ventas como Crónicas Vampíricas de L. J. Smith o Un Puente hacia Terabithia, de Katherine Paterson.

En la página web de la editorial queda muy claro cual es el público mayoritario al que va dirigido el libro, que no es otro que chicas de catorce años en adelante y, en general, personas que busquen un rato de evasión.

Si tenemos en cuenta el éxito cosechado en su país de origen (Estados Unidos) y las semejanzas formales y argumentales con series como Crepúsculo o Buffy, también muy exitosas, no es de extrañar que la editorial Destino haya apostado fuerte por esta novela (a pesar de ser la ópera prima de su autora) primera parte de una trilogía cuya ultima entrega acaba de publicarse en el mercado anglosajón. El resultado es una edición cuidada que resulta bastante atractiva para el lector curioso.

La portada de este volumen nos muestra una estampa del Skyline Neoyorquino con el Puente de Brooklyn en primer plano, y dominándolo todo, la imagen de una joven de cabello pelirrojo y actitud desafiante, cuyos antebrazos están surcados por diversos símbolos.

Dicha joven es Clary Fray, una adolescente de cuerpo menudo y apariencia frágil a la que le encanta hacer bocetos en su cuaderno de dibujo para pasar el rato. Una noche, mientras está con su mejor amigo Simon en la discoteca de moda a la que suelen acudir, presencia el asesinato de un joven de pelo azulado por otros tres jóvenes armados con extraños cuchillos. A partir de ese momento, su existencia quedará estrechamente unida a la de esos cazadores de demonios, especialmente a la de uno de ellos, el atractivo y presuntuoso Jace, cuya mirada hace que su corazón lata más rápido, pero que al mismo tiempo tiene la virtud de exasperarla.

El argumento de esta historia no es nada innovador: joven de confusos orígenes que resulta ser la hija de un importante personaje y que, a través de un proceso de iniciación, descubre todo su potencial y contribuye de forma decisiva a salvar al mundo, en este caso, el mundo de los seres sobrenaturales, que coexiste con el nuestro pero, que a la vez, resulta invisible para los humanos corrientes.
Durante las páginas de la novela, Clary, se adentrará paulatinamente en ese plano paralelo habitado por todo tipo de seres sobrenaturales a medida que va descubriendo sus verdaderos orígenes y el papel que está destinada a jugar en el gran conflicto que se avecina.

A pesar de lo poco original de su planteamiento, gracias al punto de vista con que se nos cuenta la historia (el de un narrador cámara centrado en la protagonista) la autora logra mantener cierto interés hasta por lo menos la primera mitad del libro (momento que coincide con la presentación de los personajes protagonistas y el planteamiento del conflicto principal que no se resolverá hasta el final de la trilogía).

Pero si hablamos de la trama, eso ya es otra cuestión, ya que el hecho de que la novela esté pensada para un público joven no justifica que existan ciertas incoherencias, giros argumentales forzados (algunos bastante predecibles) y una o dos situaciones desaprovechadas en cuanto que anticipan un conflicto interesante que luego no se produce. Este tipo de cosas, aunque se dan de manera puntual, lejos de conseguir que el lector se enganche con la historia, le apartan de ella, restando fuerza al conjunto de la novela.

Otro de los defectos que se le pueden achacar a este libro es su escaso sentido de la maravilla; y esto si que es una verdadera lástima, ya que la historia está plagada de elementos (y de personajes) fantásticos al más puro estilo de Neil Gaiman, o Guillermo del Toro, que, en otras manos más expertas, podrían habernos asombrado durante semanas. Aquí, sin embargo, a los ojos de la protagonista (que se supone que está totalmente desacostumbrada al contacto con este mundo oculto) todo ese elenco de criaturas y de prodigios, aparece con demasiada naturalidad, resultando, como mucho, anecdótico.

No obstante, también hay que decir a favor de la novela, que los personajes, si bien no son demasiado carismáticos (ni siquiera el que interpreta al malo) ni poseen muchos matices, si se muestran eficaces para guiar el hilo conductor de la trama; y su comportamiento y sentimientos, inseguros y contradictorios, reflejan de forma adecuada su corta edad (casi todos ellos son adolescentes y se comportan como tales en todo momento).

En lo que se refiere a ellos, lo más destacable del libro es el entramado de relaciones de amistad, camaradería y atracción romántica que surgen entre unos y otros, surcado de elementos un tanto innovadores en este tipo de novelas, como por ejemplo, claras referencias a la homosexualidad o a identidades equívocas. (Aquí cabe mencionar de forma especial el triángulo amoroso creado entre la protagonista, su amigo Simon y el enigmático y presumido Jace).

La ambientación de la historia es claramente deudora de cosmologías como las de las series “Buffy” o “Embrujadas” y, aunque no contiene elementos verdaderamente originales (cosa difícil en este tipo de género por otra parte) si que cuenta con ciertos detalles curiosos que sin duda sorprenderán al lector novato, como, por ejemplo, las diferentes sub-especies que pueblan el mundo oculto y la explicación de su existencia y modo de vida.

Gracias al estilo ágil y directo de la autora (en el que abundan los diálogos y las descripciones muy visuales, casi cinematográficas) el libro entretiene y engancha, al menos en su primera mitad, ya que, pasado este punto (y agotada la novedad de descubrir a los intérpretes de la historia) la acción decae un poco, recuperando su ritmo al final del volumen. Este estilo narrativo brilla especialmente en las peleas, persecuciones y batallas que salpican toda la obra (no hay que olvidar que los protagonistas se dedican a cazar demonios y otros seres sobrenaturales, con lo que los encuentros y enfrentamientos con estas criaturas son abundantes).

En resumidas cuentas, se trata de una novela de lectura ligera y entretenida, muy adecuada para la gente joven y para todos aquellos que deseen pasar un rato distraído sin mayores pretensiones.

Lo mejor: El comportamiento adolescente de los personajes y alguna escena en particular, como la incursión de los protagonistas en una guarida repleta de vampiros.

Lo peor: Que, a pesar de sus intentos, no se diferencia demasiado de otras muchas historias del género que ya nos sabemos de memoria (escenas predecibles incluidas)


Eloy Alonso.

5 de julio de 2009

El valle del gusano


Título: El valle del gusano.

Autor: Robert E. Howard.

Edita: Martínez Roca, 1986.

La obra de Robert E. Howard, una vez se tiene ocasión de entrar en ella, constituye un universo complejo, diverso y con algunos puntos realmente álgidos de creatividad. El lector medio conoce las historias de Conan, las del Rey Kull y el puritano Solomon Kane. Pero el texano, a pesar de su muerte prematura, nos dejó un legado impresionante que tocó varios géneros, aunque casi siempre subrayando el elemento épico en la creación literaria.

Así, la aventura, el terror o incluso el humor llenan de magia cantidad de páginas que en parte hemos visto publicadas en nuestro país, ya sea en ediciones de tipo profesional o gracias a iniciativas del fandom. Pero todavía hay mucho por conocer en España de este escritor, siendo el integral de su obra una asignatura pendiente en la publicación de literatura de género en nuestro país.

Dentro de los mundos de la fantasía heroica, a los que Howard quiso dar una cierta coherencia o continuidad histórica, encontramos a los “bárbaros” que le han dado fama como autor. En las historias de estos personajes casi siempre existe un recuerdo hacia épocas pasadas, como si el héroe del presente estuviera ligado a otros del pasado por una especie de memoria racial.

La idea del “eterno retorno” está muy ligada a la filosofía. Autores como nuestro Unamuno la llevaron a muchos de sus poemas y Howard la emplea aquí con un fin literario concreto: realzar la épica del pasado, en la que el hombre aún no estaba domesticado, por decirlo de algún modo. El escritor sentía un gran interés por el pasado histórico de esos pueblos nórdicos que nutrieron sus historias, siendo las de este volumen titulado El valle del gusano algunas de sus mejores creaciones.

La civilización es decadencia, una frase lapidaria que se puede extraer de relatos tan conocidos como Más allá del río negro, ya que es ahí donde la barbarie triunfa sobre la debilidad del hombre acomodado. Y Howard da todo el protagonismo a esta manera de pensar en las historias del ciclo de la memoria racial.

Nos encontramos en estas páginas con una narrativa vigorosa, madura y perfectamente trazada por un autor que consigue realizar historias de género fantástico, trascendiendo a él por su calidad. No es el Howard de sus historias más “pulp”, sino otro mucho mejor, más hondo y libre de esas estridencias de otras obras suyas. Aquí el argumento es muy simple: un personaje contemporáneo, enfermo o en situación de gran tensión, que se ve trasladado a un pasado en que encarna la figura de un guerrero mítico.

El volumen recoge varios relatos que, a pesar de su semejanza de fondo, muestran de manera muy diversa la idea de las “vidas anteriores” defendida por Howard. Algunos de ellos se han llevado al cómic, siendo especialmente memorable la adaptación de El valle del gusano a cargo del gran Richard Corben.

Algunas de las historias ya han aparecido recientemente en otras antologías, sobretodo las que engloban lo mejor del género de terror en las creaciones del escritor texano. Pero es de agradecer un libro como este, que da coherencia temática y presenta de manera íntegra este ciclo de cuentos especialmente inspirado. El horror y la épica se dan aquí la mano, con un ritmo trepidante que engancha desde la primera página.

Lo malo es que el libro se encuentra actualmente descatalogado y no ha vuelto a publicarse por parte de ninguna editorial. Se puede hallar en librerías de viejo o especializadas en género fantástico, siendo muy recomendable para todo aficionado hacerse con este volumen, a pesar de la dificultad comentada. El Howard en estado puro está aquí, maravillosamente trazado.

A veces se reeditan hasta la saciedad sobras que no aportan grandes cosas al mundo literario. Y, cambio, hay otras que tras una primera edición no vuelven a publicarse, convirtiendo aquel libro lejano ya en el tiempo en una pieza de culto. Esto se puede aplicar perfectamente en el caso del volumen que aquí nos ocupa.

Recomiendo al aficionado que se haga con el libro, ya sea buscando por internet o mediante esa maravillosa aventura -que parece ya muy perdida en las nuevas generaciones de lectores- como es curiosear en librerías de viejo. El valle del gusano es un diamante auténtico, merece la pena encontrarlo.

Miguel A. Garrido.

3 de julio de 2009

Conan el bárbaro (Ed. especial)


Título: Conan el bárbaro. Edición especial.

Edita: Twentieth century fox film corporation, 2002.

A veces la impresión que tuvimos hace tiempo de una determinada película no se corresponde con la sensación que nos pueda dejar actualmente, tras muchos años de no haberla visto. Esto es lo que me ha sucedido con Conan el bárbaro, que ha sido lanzada de nuevo en edición de coleccionista, con la película original y varios extras de interés.

La primera ocasión en que vi esta cinta recuerdo que me deslumbró, por la fuerza y el espíritu épico que emanan todas las escenas. Aquella música, las luchas y la presencia de Arnold, más tarde convertido en icono del cine de aventuras, la convirtieron en una de mis favoritas. Si añadimos que por entonces empezaba a coleccionar los tebeos de Conan, se puede entender el entusiasmo que sentí en aquella época.

Pero los años nos cambian y no somos los mismos que fuimos hace veinte años. Conan el bárbaro me ha parecido, en esta última visión de la película, un filme que conserva la fuerza que recordaba en ella, pero en la que encuentro muy poco del espíritu de las historias de Robert E. Howard. O, mejor, el espíritu está ahí al menos en parte, pero dudo mucho que este Conan sea el que nuestro admirado escritor texano concibió hace ya tantas décadas.

La imagen de esta edición se ha mejorado considerablemente respecto a la original y lo más interesante se encuentra no en el filme en sí, que es por todos conocido, sino en los extras. Por un lado, podemos encontrar un reportaje de casi 60 minutos donde cada uno de los miembros del equipo de rodaje hablan sobre la película. Así, encontramos las reflexiones del productor, guionista, director, compositor de la música, responsable de los efectos especiales y del especialista en las escenas de riesgo.

Pero también se nos hace especialmente curioso ver los comentarios de cada uno de los actores con cierto peso en el filme. Así, Arnold por ejemplo nos explica que no conocía nada acerca de Conan, ya que en Europa “se leían otros cómics”. O los actores que hacían de Valeria y el rey Osric, respectivamente, narran curiosas historias del rodaje, el cual fue bastante duro en algunos momentos.

Nos encontramos con que el país elegido inicialmente para rodar la película había sido Yugoslavia, pero se cambió a España por el alterado clima político de aquellas tierras. Otro detalle curioso fue que todos estaban esperando que nevara para rodar las escenas iniciales, las del ataque al pueblo de Conan, pero la nieve no terminaba de caer. Y justo cuando ya se había decidido utilizar nieve artificial, comenzó a nevar, para alegría de todos.

También, podemos encontrar escenas que no se incluyeron en el montaje final. Alguna curiosa: por ejemplo, en una se ve a Conan comprar un pincho de lagartija mientras pasea por un mercado. Y otra que bien podía haberse visto en los cines, como aquella en la que el rey Osric muere a manos de sus guardias, tras haberse pasado al lado de los adoradores de serpientes.

Conan el bárbaro fue una película concebida para ser la primera de una trilogía sobre el personaje, en donde cada una realzaría un elemento de la personalidad del bárbaro. Esta que ahora nos ocupa tiene como protagonista la violencia, dejándonos ver que la última de la saga iba a ser Conan rey, aunque lamentablemente dicho proyecto no llegó a llevarse adelante.

Dicho todo esto, declarando las muchas virtudes de la cinta, que la convierten en una gran película de fantasía heroica, tengo que incidir en lo que decía al principio: este Conan tiene muy poco en común con el original de Howard. Todo aquello de la venganza contra quienes habían arrasado su poblado se puede considerar un recurso cinematográfico más dramático que no los motivos reales que llevaron a Conan lejos de su gente (al menos en los libros y cómics): el deseo de aventura.

Y el aspecto de bruto que Arnold aporta al personaje nos recuerda mucho más al Conan de los ochenta, aquel de las historias previsibles y, en general, bastante malas, que solo subrayaban la violencia del personaje. La poética de relatos como La torre del elefante se pierde en favor de un Conan matarife, que aunque todo esté lleno de épica nos hace echar en falta otros aspectos que profundicen más en la personalidad del cimmerio.

A pesar de esto, Conan el bárbaro nadie duda que es una gran película de género épico. Y hasta que no tengamos otra película sobre él, es la única referencia que tendremos sobre cómo llevar las historias de Conan a la gran pantalla. Luego vendría Conan el destructor, mucho menos lograda, más “friki” si se quiere, y que no sigue la idea que inicialmente se tenía sobre la saga del personaje en el cine.

Tras años de rumores, parece que al fin el proyecto de un nuevo Conan se va a rodar. Los aficionados estaremos pendientes de ver el resultado, aunque el listón realmente quedó muy alto con esta primera versión al cine de las aventuras del bárbaro. Eso sí, más de uno pedimos que la próxima película sea más fiel al original de Howard, en el que elementos de interés hay de sobras. Solo se trata de encontrar el personal idóneo. Esperemos con los dedos cruzados.

Miguel A. Garrido.

19 de junio de 2009

Shadow of the moon


Título: Shadow of the moon.


Grupo: Blackmore's night.


Edita: Candlelight, 2000.




Dentro de la música rock existen pocos personajes que hayan tenido tanta importancia como Ritchie Blackmore. Y, al mismo tiempo, que decidieran dar un giro tan drástico a su trayectoria, guiado por motivos personales. La actitud de estar ya de vuelta de todo, así como la irrupción de un personaje femenino -ya se sabe cómo pueden cambiar las mujeres la vida de un hombre-, hicieron que Blackmore dejara de ser el “guitar hero” emblemático de los años 70.


Su conversión a la música folk llegó de la mano de Candice, a la cual hay que situar en el contexto musical de la saga Purple a comienzos de los 90. El regreso del vocalista Ian Guillan a Deep Purple, tras una breve salida que supuso el fichaje de Joe Lyn Turner por parte de la banda, llevó a Blackmore fuera del grupo de su vida. El porqué de ese eterno enfado entre Guillan y el guitarrista nadie lo sabe, aunque recientemente John Lord, antiguo teclista de Purple, decía en broma que “a lo mejor es que Blackmore se cagó sobre la comida de Guillan” y desde entonces, allá por los 70, ya no se volvieron a tragar.


Blackmore decidió entonces reformar a los añorados Rainbow, aunque esta vez con una formación muy distinta a las recordadas por los fans. Un talentoso Doggie White a la voz fue el encargado de sustituir a los Dio, Graham Bonet y Joe Lyn Turner, dejando el testimonio de aquellos nuevos Rainbow en un excelente disco, aunque el proyecto no fue más allá.


Sea por despecho hacia su antigua banda, ahora con un nuevo guitarrista, el genial Steve Morse, sea por cansancio de tantos años dedicado al rock, lo cierto es que Blackmore decidió encarar una carrera musical distinta a la que le caracterizó como estrella del firmamento llamado Deep Purple. Y la figura de la hermosa Candice supuso el detonante para este cambio.


Candice había trabajando para Rainbow haciendo coros y su relación sentimental con Blackmore llevó a la formación de un nuevo grupo, llamado Blackmore's night, a juego con el sonido de sus dos apellidos. La inspiración de sus temas se encontraría en la música folk, lo medieval y un cierto aire progresivo que personalmente me recuerda a Pink Floyd (una de las canciones de su primer disco se titula Wish you were here, igual que la célebre composición de los Waters y compañía).


Lo que en un principio podía parecer el capricho pasajero de un genio despechado, ha acabado consolidándose como la única faceta musical de Blackmore actualmente. No solo Candice, también la madre de esta parecen haber ayudado a apagar el fuego “heavy” de este gran músico, incluso existe la leyenda de que le prohibieron en su momento citar las palabras Deep Purple o Rainbow en las letras de estas nuevas canciones.


No vamos a negar aquí la calidad que desprenden los temas del disco debut de Blackmore's night, Shadow of the moon. Blackmore transmite una maestría enorme en cada interpretación suya, aunque el escuchante acabe echando en falta su faceta más recordada, la de guitarrista eléctrico, que en este disco brilla por su ausencia para dejar el sitio a un trovador fino y elegante como pocos.


La voz de Candice es agradable, muy suave y evocadora, aunque sinceramente termina haciéndose cansina a lo largo del disco. Son canciones muy “bonitas” en el sentido más claro del término, románticas, y transmiten esa atmósfera medieval que el grupo quiere mostrar en todo momento, incluso en la manera de vestir durante los conciertos. Pero una vez más tenemos que preguntarnos qué se ha hecho de aquel apodado “hombre de negro” que revolucionara el rock con su Highway Star.


Parece que varios músicos ya entrados en la madurez han preferido dirigir sus esfuerzos hacia otros derroteros distintos a los que les dieron la fama. No solo Blackmore y su proyecto medieval, también Robert Plant, que se ha convertido en una estrella del country acompañado de su particular pareja musical femenina, llegando a conseguir varios grammy con esta nueva faceta suya que nada tiene que ver con el universo rockero. ¿Amplitud de miras, cansancio de la dura vida del rock o desgaste profesional?


Shadow of the moon es un disco que interesará sobretodo a los fans de Deep Purple, como una pieza más del enorme legado musical de esta banda y los distintos músicos que han formado parte de ella. Pero al mismo tiempo la escucha nos hace echar en falta tiempos pasados probablemente mucho mejores para el rock. Parece que se están abriendo pequeñas brechas que permiten atisbar alguna esperanza sobre el regreso de Blackmore a la guitarra eléctrica, ya que Blackmore's Night ha incluido alguna versión de Deep Purple, como Child on time, en su última gira, aunque cierto es que los arreglos musicales realizados para adaptarla al sonido de Ritchie y Candice casi nos permiten hablar de una nueva canción.


Los rumores sobre una posible reunión de la formación de los Purple que grabó el disco Burn, con Coverdale y Hughes al frente acompañados de Blackmore, así como el deseo expresado por varios antiguos cantantes de Rainbow para volver a unir el grupo, han sido noticia durante los últimos tiempos. Pero en ambos casos, la última palabra será del “Hombre de Negro”, que no parece dar su brazo a torcer en ese sentido. En cualquier caso, el tiempo nos dirá.


Miguel A. Garrido

15 de junio de 2009

El libro de Toth



Título: El libro de Toth.(4 números).
Autores: Busiek-Wein-Jones.
Edita: Planeta, 2007.

La editorial Dark Horse ha ofrecido durante los años que lleva publicando cómics de Conan varias muestras de lo mejor que hemos visto en las últimas décadas dentro del universo del cimmerio. Salvo algunas excepciones, como series limitadas o números especiales que no llegan al nivel de calidad de series como Conan la Leyenda, esta editorial nos ha devuelto las ganas de leer tebeos de Conan a los sufridos aficionados.

Uno de los proyectos más innovadores de esta compañía fue acometer una serie limitada que explicara el origen del peor enemigo del bárbaro: el temible Toth Amon. Creado por Robert E. Howard, fue desarrollado más ampliamente por Roy Thomas en los cómics, hasta que el cimmerio, ya convertido en rey de Aquilonia, diera fin a la existencia de este mago estigio.

Marvel dejó envuelto en el misterio los motivos que llevaron a este personaje al "lado oscuro" de Set y sus adoradores. Y en ese sentido, Dark Horse emprendió la historia de Toth Amon empleando una estética tenebrosa, acorde con el fondo del relato. Una historia que, lo mismo que La venganza de los Sith en el cine, nos habla de la perversión de un ser originalmente "bueno", así como del camino que le condujo a convertirse en el reverso tenebroso de un gran poder.

Toda esta historia aparece narrada de manera sólida y con ritmo. Un guión muy bien llevado, casi cinematográfico por la forma en que se van sucediendo los acontecimientos, paulatinamente, guardando varias sorpresas para el final. Un relato oscuro que vemos complementado con la estética oscura que impera en el dibujo.

La dura vida del Toth Amon adolescente, así como el descubrimiento de un dato inédito hasta la fecha -el origen del nombre compuesto de este brujo- nos ponen en situación para ver con otros ojos a partir de ahora al siniestro estigio. Añadido al conflicto místico entre los seguidores de Set y el dios "bueno" enfrentado a él (otra vez me aparece el recuerdo de Star Wars, la lucha de la orden Jedi y los Sith).

Esta serie nos ofrece la colaboración en los guiones de Busiek y Wein, con un resultado bastante bueno. Uno puede deducir que las líneas maestras de la historia estuvieron marcadas por el primero, que entonces era aún el responsable argumental de las aventuras del cimmerio en Dark Horse. Mientras que Wein desarrollaba el guión detallado, acabando de atar los hilos de un argumento que queda perfectamente terminado.

Y los dibujos de Jones son espléndidos, porque para este tipo de narración, tan oscura como marcada por la brujería, es difícil encontrar un artista que hubiera encajado mejor por su estilo para ilustrar el origen de Toth Amon. El estigio nos parece más terrible que nunca, así como manifestado con una humanidad jamás vista en los cómics de Conan.

La edición de Planeta sigue la estela de las viejas series limitadas publicadas antaño por Forum. Formato clásico americano, si se puede decir, aunque personalmente hubiera preferido verla editada en un tomo, dada la calidad y tono adulto de esta historia (curioso que otras obras, digamos menores, sí aparezcan publicadas así desde el principio).

El libro de Toth supone la entrada de los mitos del personaje de Toth Amon en la madurez de los cómics. Es la visión definitiva y adulta de un brujo introducido en los tebeos de Conan como icono del "supervillano" de turno. La idea de entonces era dar al personaje ese tono Marvel que se buscaba para el cimmerio y su mundo, con el objetivo de una mayor comercialidad e integración en el universo de la compañía editorial.

De aquel Toth Amon que hacía su última aparición en las páginas de la antigua Conan Rey a este que Dark Horse nos presenta, realmente hay enormes diferencias. Reconocemos al viejo enemigo de Conan, pero al mismo tiempo se nos descubre casi como un personaje nuevo, al que no habíamos conocido aún en toda su complejidad.

Recomiendo la lectura para quien aún no la haya hecho de estos cómics. Son de lo mejor publicado hasta la fecha por Dark Horse, una oportunidad única para descubrir una parte oscura de la historia de Conan el cimmerio, por medio de uno de sus personajes indispensables dentro de los cómics.

Miguel A. Garrido

9 de junio de 2009

Alarido de Dios, de José Miguel Vilar-Bou



Título: Alarido de Dios
Autor: José Miguel Vilar-Bou
Editorial: Equipo Sirius
Fecha de edición: Junio 2009

Desgraciadamente, hay quien piensa aún que la Fantasía, y en concreto la Fantasía Heroica, es patrimonio de los autores norteamericanos e ingleses y que los autores de otros países están en un segundo puesto, en una segunda división que puede visitarse de vez en cuando, pero que en definitiva no ofrece el mismo interés.

Esto, por supuesto, es falso. Aunque no en cantidad, en calidad los libros de Fantasía españoles no tienen nada que envidiar a los anglosajones. Nunca han tenido que envidiar nada, pero ahora menos aún, ya que hay una eclosión de títulos hechos en España gracias sobre todo a la iniciativa arriesgada de unas cuantas editoriales de diferente importancia y tamaño.

José Miguel Vilar-Bou es una prueba de que un autor español puede ser tan interesante como un extranjero. Ya había empezado con buen pie con Los navegantes (AJEC, 2007, nominada al Premio Ignotus como mejor novela de Fantasía. Alarido de Dios , su segunda obra en el campo fantástico, lo corrobora.

Alarido de Dios narra la siguiente historia: nos encontramos en el seno de una devastadora guerra entre dos civilizaciones y razas: humanos y demonios. Estos últimos van ganando y se acercan ya a la victoria final, un triunfo que no será moderado, sino absoluto, pues no habrá piedad y la Humanidad será, simple y llanamente, exterminada. Para intentar darle la vuelta a la situación dos hombres, un veterano guerrero y un diplomático, han de ir hacia el lejano norte a encontrar una valiosa reliquia, “La Mano de Ü”, uno de los últimos restos del gran Ü, el hombre que mucho tiempo atrás puso los cimientos del Imperio Humano. Los dos protagonistas deberán atravesar un territorio devastado por la guerra, pasar por increíbles penalidades y peligros, lidiar con todo tipo de adversarios y trabar alianzas con personajes tan relevantes como ellos.

Cualquiera que lea este argumento no verá nada nuevo bajo el sol. Parece la misma historia de muchos otros libros: una gran guerra mesiánica y el consiguiente maniqueísmo entre el Bien y el Mal.

Pero el gran atractivo no es ese argumento, sino lo que a partir de él se desarrolla. Para empezar, no existe maniqueísmo alguno ni posicionamiento sobre el Bien y el Mal. Los humanos son tan salvajes como los demonios y ambas razas llevan a cabo auténticos genocidios sobre las poblaciones civiles enemigas (hay que mencionar que los demonios se llaman a sí mismos “humanos” y llaman a los hombres “demonios”, lo cual hace ver que el Bien y el Mal es sólo una cuestión de perspectiva). Es un libro con un marcado acento nihilista y “anti-moralista”. El protagonista guerrero es un hombre sin escrúpulos que lo mismo degüella a niños que a adultos; a civiles o inocentes. Sus compañeros guerreros practican violaciones y asesinatos indiscriminados, pero al mismo tiempo pueden ser fieles a sus amigos y hasta inocentes como niños en su maldad. Estas escenas (explícitamente descritas en el libro) provocan el shock del lector, que se encuentra con una realidad desnuda y cruda que la mayor parte de autores no se atreven a mostrar: la realidad de la guerra en toda su horrenda majestad. El autor fue periodista y cooperante durante el terrible conflicto de los Balcanes y vivió en Serbia, así que posiblemente sepa de lo que habla.

Los héroes son personajes devastados moralmente que no pueden adaptarse a la paz, pues se han convertido en máquinas de sajar, cortar, trinchar y aplastar, en las que no cabe sentimiento humanitario alguno. Tomemos las primera frases del libro, que ya ponen al lector en su sitio:

Todo se va a la mierda. Cien años de guerra contra los Demonios son demasiados. ¿Qué esperaban esos maricones de la ciudad? Ellos están a salvo en sus casas. Comiendo y bebiendo como marranos. Y mientras, a nosotros nos masacran en el frente. Ellos hacen fiestas y se depilan. Nosotros comemos carne podrida. Les odio. Odio Schtadtz y a todos sus habitantes metrosexuales y débiles.”

No falta la acción y la épica a raudales, pero sazonada con litros de sangre y toneladas de vísceras, como recordatorio de lo sucia que puede ser una lucha con aceros:

“…Sueño con esas lanzas espantosas trinchando carne humana. Emergiendo brillantes y destripadoras en mitad de la noche. Sé qué hay más allá de la muerte: intestinos, intestinos y más intestinos.”

El autor nos revela el horror puro de la violencia y no teme zambullirse hasta el fondo en la escatología y el gore; hay escenas de masacres, genocidios y torturas que convierten a Holocausto Caníbal y Acción Mutante en producciones de la Factoría Disney. No es un libro para estómagos débiles, sino el más sanguinario que he leído jamás. No obstante, esta escatología en la que se recrea no tiene como objetivo escandalizar por escandalizar, no es pretenciosa; todo el libro, también cuando trata el amor u otros sentimientos más elevados, es visceral. El libro tiene un nivel de intensidad abrumador. Es un libro honrado y honesto, de una pieza, redondo en su brutalidad.

En el reverso de la violencia están el amor o el idealismo del diplomático, que desea un mundo mejor, frente a la mentalidad simple del guerrero. Según éste, la única justificación de la vida es la supervivencia: no morirse. Parece una perogrullada, pero sometidos a peligros y sufrimientos sobrehumanos, esto tiene una lógica aplastante. Para sobrevivir uno ha de hacer lo que sea y matar a quien sea, no importa su sexo, raza o edad. Es un libro que escandalizará a muchos lectores, pero que también les hará pensar, pues en el fondo es una obra filosófica.

Por otro lado, el estilo de Vilar-Bou es magnífico, un estilo rápido, duro, pero muy literario y atractivo. El libro se lee del tirón, no aburre nunca y tiene momentos literarios realmente buenos. Puede sonar excesivamente halagador, pero es la verdad. Encontramos además mucha frescura narrativa y múltiples recursos: hay diferentes narradores a través de los distintos capítulos: en primera persona según nos pongamos en la piel del guerrero o el diplomático, en segunda persona, en pasado o en presente, e incluso encontramos un capítulo presentado en forma de guión cinematográfico. Todo esto llevado a cabo de buena forma, con la experiencia del que no ha leído sólo las trilladas novelas y sagas de Fantasía, sino todo tipo de lecturas.

Podrían decirse muchas cosas, pero el libro mismo las irá mostrando a sus lectores. Es un libro poderoso e interesante, que a muchos no gustará y ni siquiera podrán terminarlo. A otros tantos les parecerá una obra innovadora, iconoclasta y adulta.

En todo caso, es un libro que a nadie va a dejar indiferente.

Más información sobre el libro y un adelanto en pdf en: http://www.equiposirius.com/catalogo/libros/alarido-de-dios-n165.html

Andrés Díaz


8 de junio de 2009

Salón del Cómic de Barcelona 2009


XXVII Edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona
Días 29, 30, 31 de mayo y 1 de junio.
Recinto Fira de Barcelona.

Llegó la edición número 27 del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, la número 17 en que acudía quien firma estas líneas, dejando una serie de reflexiones que la perspectiva de lo vivido en años anteriores aporta al aficionado. Atrás quedaron los años en la Estación de Francia, recinto que personalmente nunca me gustó, o aquellos en el Mercado del Borne, en los que el Salón tenía un aire de "familia" que con los años se ha perdido en favor de la diversidad de público y géneros.

El mismo pabellón que viene albergando desde hace años el certamen, dentro del complejo de la Feria de Barcelona, abrió sus puertas al público el viernes 29 de mayo. Este año el Salón se celebró los días 29, 30, 31 y 1 de junio, aprovechando que este último era festivo en Barcelona, con la idea de recibir a un mayor público que las veces en que se ha abierto el jueves (día laborable, que solía ser el de asistencia más floja de los cuatro).

La primera impresión que me deja esta edición, es la confirmación de algo en lo que venía pensando a lo largo de estos meses: la crisis económica también ha afectado a la industria del cómic. Un menor número de stands dedicados al mundo de las viñetas, compensados con la inclusión de otros no relacionados directamente con el género, quizá con la idea de hacer "bulto" (puestos de golosinas, zonas de videojuegos, etc).

Hace pocos días, Carles Santamaría, el director del Salón, declaraba no entender que las librerías acudan cada vez menos a este certamen, dejando el espacio comercial en favor de las editoriales. Si vemos los precios de poner un stand en el recinto durante esos días, creo que podremos entender la razón. Al menos dos librerías clásicas de Barcelona, de esas que llevan toda la vida acudiendo al Salón, no vinieron este año. Algo que debería hacernos reflexionar a todos.

La ausencia, también, de al menos una editorial pequeña que sí estuvo presente en pasadas ediciones, contrastaba con el espacio masivo del stand de Planeta, en el cual para entrar se debía guardar cola. Lo cual me lleva a explicar una anécdota que habla de cómo ha cambiado la planificación de las editoriales en relación a los actos que presentan al público.

Las sesiones de firmas de los autores del cómic Batman El caballero del dragón estuvieron marcadas por las dos colas que había que guardar: una para coger número y la otra para esperar el momento de la firma. Los responsables de la organización se limitaban a dar los números, desentendiéndose de la buena formación de la cola y de si todo el mundo entendía o aceptaba aquello. Hace años, cuando el Salón se celebraba en el Borne, recuerdo que conseguí un ejemplar firmado por Alan Davis, gracias a un chico que estaba haciendo cola -yo estaba muy atrás- y le pasó directamente mi tebeo al dibujante. Uno se pregunta si tanto protocolo es de verdad necesario.

Luego está el tema de las novedades. Numerosas y en general interesantes (sobretodo las de Norma, por la variedad), aunque personalmente encuentro que hubo un número excesivo de publicaciones manga -recordemos que el tebeo japonés tiene su propio certamen anual en la provincia de Barcelona. Hubo editoriales como Panini que siguiendo su costumbre no sacaron nada nuevo por el Salón y otras más pequeñas que no tuvieron presencia en el certamen, ni en stand ni mediante sus publicaciones. Los cómics de Conan apenas se vieron en el Salón, limitándose a los números atrasados que se podían encontrar en algunas paradas de tebeo viejo o a una imagen del cimmerio adornando el enorme stand de Planeta. Conan el Mercenario, que algunos medios de comunicación habían anunciado saldría para estas fechas, se quedó en el cajón de las promesas editoriales eternamente aplazadas.

Algo destacado fue la asistencia durante los cuatro días de varios autores interesantes, siendo los más esperados en las sesiones de firmas los americanos. Mark Waid, Jim Lee y Diego Olmos, creadores del tebeo -convertido en fenómeno de masas por parte de la publicidad que se le ha dado a largo de las últimas semanas- de Batman en Barcelona fueron de los más solicitados. Así como Jim Starlin o Mike Mignola. Aunque como suele ser costumbre, las mayores colas para firmar ejemplares fueron las de Ibáñez en el stand de Ediciones B. Echamos en falta al gran Víctor Mora, que al final no pudo acudir al Salón.

Las conferencias que se celebraron permitieron el encuentro de la afición con sus ídolos, siendo una de las más animadas la de los autores del ya citado Batman en Barcelona. Mark Waid hizo gala de un carácter simpático y abierto que ya podrían tener todos los artistas americanos. Y otros como Carlos Giménez tuvieron el baño de multitudes que el Salón suele darles cada año.

Algo sintomático de la salud del cómic en nuestro país es que entre los menores de 16 años abundaba la estética manga, con toda la parafernalia que suele acompañarla. Y es que el cómic japonés estaba por momentos demasiado presente en el Salón, por medio de actividades que poco o nada tienen que ver con los tebeos. Se me puede tachar de poco tolerante, pero no lo entiendo, porque esto es el Salón del Cómic, no un segundo Salón del Manga, como podía llegar a parecer por momentos. Quizás es que pertenezco a otra generación de aficionados, muy distinta a la actual más joven. O puede ser que el cómic a secas esté realmente en crisis.

El tema de las exposiciones supuso un amplio muestrario de lo que es el universo del tebeo: Esther y su mundo, Arrugas (el último Premio Nacional del Cómic), Fanhunter, Batman en Barcelona (con originales del tebeo a cargo de Diego Olmos, en los que se puede apreciar el gran trabajo de este autor, caracterizado por una línea clara europea novedosa para el mercado de los superheroes) y una excepcional muestra dedicada a los 75 años de Flash Gordon, de lo mejor que pudimos ver en el Salón.

En cuanto a las editoriales, comentar que Norma ofreció lo mejor de su catálogo de autores y nuevas publicaciones, demostrando que por su variedad y calidad de edición es probablemente la mejor editorial de cómics en España. Planeta escenificó su gigantismo como empresa, Panini se mostró prácticamente desaparecida -dejando claro que el Salón no es una prioridad en su línea editorial-, La Cúpula siguió mostrando su cara -resistiendo, lo cual no es poco en los tiempos que corren- y El Jueves fue, como cada año, la editorial más cercana a los lectores.

Y así pasó el Salón del Cómic, un año más que nos dejó una edición decente aunque no de las mejores que hayamos visto -en años anteriores tuvimos a Quino, Manara o Moebius como invitados, es difícil superar esto. Si el cómic está en crisis o no depende de la opinión de cada uno. ¿Hay que perder los orígenes de este certamen en favor de un mayor público asistente? Que cada cuál busque su respuesta.

Texto: Miguel A. Garrido

3 de junio de 2009

RAGNARÖK nº. 4

Salve, guerreros
Acaba de aparecer el número cuarto de RAGNARÖK, la revista oficial de la Asociación Española de Espada y Brujería. Lo podréis encontrar en http://www.aurorabitzine.com/articulos/revista83.php.
Fieles a nuestra cita, os presentamos un número con suficiente potencia épica para satisfaceros, lectores de corazón ardiente, ávidos de Espada y Brujería.
En el apartado de relatos os lanzamos cinco descargas aniquiladoras de buen acero: “La Promesa”, de Jose Luis Castaño Restrepo, una historia épica de sangre y honor en los mares a la sombra de la Antigua Roma, protagonizada por el héroe Flavius Crasus; también tenemos “El Dios Reptil”, obra de Andrés Díaz, cuarta entrega de Argar, El Hijo del Demonio, de nuevo enfrentado a la espada de los guerreros y la hechicería los brujos; encontraréis también la tercera entrega de la explosiva y sorprendente saga “El Brujo de Oz”, fruto del cimmerio Francisco Calderón; podréis disfrutar de “Los Ladrones de Cadáveres”, del dinámico Alex Brito, un relato perteneciente a la gran saga de los Stark, una obra cruda y salvaje ambientada en las guerras napoleónicas; y en el apartado de Historia Épica esta vez no tendremos ensayo, sino un magnífico relato: “El edetano de Arse”, de Rocío Prieto Martínez, ambientado en el impresionante asedio a dicha ciudad ibérica, durante las famosas Guerras Púnicas.
También tendréis artículos de calidad: un buen ensayo en el que se repasa la trayectoria de esa banda clásica del Heavy Metal que tanto nos ha hecho disfrutar: Iron Maiden, una Dama de Hierro fértil en temas de resonancia épica; conoceréis acerca de La Saga de Los Confines, obra de Fantasía de Liliana Bodoc, gracias al interesante y completo artículo escrito por Eloy Alonso; y aprovechando la salida editorial del libro de Fantasía: “La Tríada de Maestras” (primera parte de la trilogía “Los Hijos de Sabán”), tendremos crítica y opiniones sobre esta obra, y una jugosa entrevista con su autora, Rocío Prieto Martínez, un nuevo nombre que promete mucho en el campo de la Fantasía española.
En nuestra sección Actividades de la AEEYB os ofrecemos una entrevista a Raúl García Tejedor, el organizador de IMAGINAMÁLAGA 2009, magno evento que ningún aficionado al Género Fantástico puede perderse; recordamos que este año IMAGINAMÁLAGA ofreció el PREMIO A LA DIFUSIÓN DEL GÉNERO FANTÁSTICO a la Asociación Española de Espada y Brujería.
También tendréis la sección “Hachazos”, cargada de reseñas y opiniones sobre libros, películas y música de corte épico y fantástico.
Todo esto lo tendréis en este nº. 4 de RAGNARÖK, la revista oficial de la Asociación Española de Espada y Brujería. Disfrutadlo.
AEEYB.
Siente la Magia. Empuña el Acero.

27 de mayo de 2009

Firma de "El Imperio contra Dios" en La Feria del Libro

El escritor Andrés Díaz, socio y presidente de la AEEYB, estará firmando ejemplares de su libro El Imperio contra Dios en la caseta nº. 138 (Editorial Equipo Sirius) de la Feria del Libro de Madrid, durante los días 30 de Mayo y 6 y 14 de Junio, todos de 18:00 a 20:00 horas.
"…En las tabernas y en los palacios, sobre tierra firme planetaria o sobre el metal de las naves y las estaciones espaciales, los juglares cantaban aquel relato épico, sucedido en un universo imposible y sin embargo crudo y nítido. Una narración del pasado remoto, con tanto de leyenda como de Historia, deformada y adornada por unos cantores que añadían fantasía a la realidad, y realidad a la fantasía…"
El Imperio contra Dios

24 de mayo de 2009

Biblioteca Marvel El motorista fantasma



Título: Biblioteca Marvel El motorista fantasma (3 tomos).
Autores: Gary Friedrich, Mike Plogg y otros.
Edita: Panini, 2007.

Los años setenta fueron una época de cambio y renovación dentro del cómic americano. La época dorada de la DC quedaba atrás, así como los mágicos años 60 de Marvel, que dieron un vuelco al género y dieron un fuerte golpe a su eterna competidora. Los Kirby y compañía empezaban a pertenecer a una generación pasada, siendo los nuevos valores quienes tendrían que protagonizar la siguiente vuelta de rosca en el mercado de los superheroes.

Ese cambio venía influido por otros elementos distintos a la Ci-Fi, que fue la principal fuente de inspiración en los tebeos de la década anterior. Hablamos de las artes marciales o el terror, de los cuales surgirían varios personajes nuevos. Tanto Marvel como DC dieron protagonismo en sus historias a criaturas horribles, algunas enfocadas desde una perspectiva de aventura y otras aportando un matiz más adulto a sus historias.

De aquellos héroes surgidos de las profundidades infernales, uno de los que ha tenido mayor recorrido en el mundo del cómic ha sido el Motorista Fantasma, famoso hace algunos años sobretodo por la versión cinematográfica que se hizo del personaje. Aunque en estas líneas nos queremos referir más bien a la encarnación clásica del Motorista en los cómics.

La línea Biblioteca Marvel ha ofrecido durante años lo mejor del cómics Marvel de los años 60-70. Lamentablemente, la editorial ha decidido cerrar estas colecciones, tema del que podría debatirse mucho, aunque aquí nos limitaremos a decir que esta determinación resulta demasiado drástica. Muchos fueron los lectores -yo entre ellos- que volvimos a los superheroes por medio de esta línea clásica, quedándonos ahora "huérfanos" del que ha sido uno de los proyectos más ambiciosos del cómic en España durante los últimos años.

Centrándonos en los tebeos de El motorista fantasma, esta colección llevaba tiempo reclamando su propio espacio dentro de la Biblioteca Marvel. Mas aún, coincidiendo con el estreno de la película protagonizada por Nicholas Cage, Panini aprovechó para sacar al mercado los primeros números de la serie del infernal motero Blaze, en una serie limitada de 3 números que prometía continuar, aunque al final no fue así.

Los cómics contienen todos los elementos para gustar a cualquier aficionado, ya sea lector de superheroes o de género terror. La historia es de sobras conocida: un motorista habilidoso hace cierto pacto con el diablo, llevado por el amor. Esta alianza acabará convirtiéndole en una criatura monstruosa, que al principio parecía servir al demonio pero luego se tornaría su enemigo.

Aunque los guiones están desarrollados por otros guionistas, la idea inicial de este personaje proviene de Roy Thomas, que a modo de homenaje aparece dibujado en una de las aventuras del Motorista recogida en estos 3 tomos. La calidad media de las historietas es bastante decente, a pesar de tratarse claramente de cómics realizados en los años 70, notándose ese "look" desmesurado de algunos tebeos en aquella época.

Los tomos se leen con agrado por la comodidad del formato bolsillo y el ritmo de las historias. Uno compara estos tebeos, en los que cada episodio era una historia completa, con los actuales y sus interminables ciclos argumentales, no sabiendo decir cuáles son mejores, por mucho que los de ahora estén más elaborados (los 60-70 fueron años en que los autores trabajaban "a destajo", no pudiendo llegar a mostrar toda su creatividad con el tiempo y la libertad debidas).

El elemento de terror y la épica de estas historias hacen que la colección pueda gustar a un espectro amplio de la afición. Recuerdo la primera vez que leí estas historias, pienso que publicadas por Bruguera a comienzos de los años 80: eran pura acción, puro nervio. Estos 3 tomos condensan lo mejor del Motorista Fantasma clásico, el cual luego ha tenido otras encarnaciones que modernizaron el mito. Pero, como pasa con otros personajes como Green Lantern, ninguno de los motoristas posteriores llega a superar al original en interés.

Los autores de estos cómics son varios, aunque destacan los que realizaron las primeras aventuras de Blaze, dando forma y carácter al personaje. Hablamos de Gary Friedrich, Mike Plogg (dibujante que ha tocado muchos "palos", viejo conocido del aficionado a la fantasía heroica) o Tom Sutton. No eran estrellas, pero tenían sobre su trabajo la mirada de Roy Thomas, el alma de Marvel en aquellos años 70, auténtico renovador de la editorial durante esa década. Con estos materiales, el resultado es de gran agrado al lector.

Todavía se pueden encontrar fácilmente en el mercado estos 3 tomos de Biblioteca Marvel El motorista fantasma. Constituyen el canto del cisne de esta magnífica línea editorial que nos devolvió a los lectores desencantados la afición por los cómics americanos. Tras esta serie limitada, Panini sólo sacaría otra de similares características dedicada al Caballero Luna. Pero eso es otra historia.

Miguel A. Garrido

21 de mayo de 2009

La Tríada de Maestras


La Tríada de Maestras (Vol. I de Los Hijos de Sabán)
Autora: Rocío Prieto
Editorial United Minds
Año 2009

La Tríada de Maestras es la primera novela de la saga Los Hijos de Sabán, escrita por Rocío Prieto y perteneciente al campo del Género Fantástico catalogado como High Fantasy.

En una novela fantástica es tan importante el mundo en el que se desarrolla la historia, como la propia historia en sí. En ocasiones la historia del texto es en realidad la historia del mundo inventado, o bien este mundo, por su complejidad, eclipsa en atractivo a los propios acontecimientos que se nos cuentan y que ocurren en él. En esta ocasión nos encontramos en un mundo llamado Ancartia, dividido en cinco continentes o grupos de grandes islas: el Imperio de las Aguas, las Comarcas de Tierra, las Tierras Rojas y las Islas del Viento, todo ello rodeado de diferentes mares y océanos, y limitado al norte y al sur por los casquetes polares, llamados “Tierras Blancas”. En realidad, Ancartia es el resto o remanente de lo que antaño fue Sabán, una gran isla sacudida y dividida por un gran cataclismo, una civilización casi legendaria de la que provienen las razas y pueblos ancartianos.

La narración comienza con una serie de augurios y malos presagios, en forma de niebla rojiza y extrañas lluvias, así como misteriosos ataques de gentes armadas e implacables a determinados puntos de la geografía ancartiana. Estos son los primeros de muchos misterios que poco a poco se van desvelando a lo largo de la novela, y que apuntan a un grave peligro para Ancartia y sus diferentes razas. En la resolución de estos misterios está siempre presente la desaparecida civilización de Sabán, la cuna de todos los pueblos actuales. En esta vorágine de acontecimientos se ve atrapada Yorendra, una joven elfa antaño piloto de dragones, pero en el presente dedicada a la cartografía. Ella es La Elegida para salvar al mundo de Ancartia de los peligros que le acechan, la única persona con el potencial necesario para enfrentarse a las fuerzas que lo amenazan. Pero ese poder oculto debe ser extraído y canalizado mediante el adiestramiento en diferentes disciplinas y artes, y ahí es donde encaja la Tríada de Maestras que da título al libro: tres mujeres que representan la excelencia en sus diferentes campos: Pría, una amazona guerrera, Shawara, una maestra de la magia, y Saldea, una gran curandera. Esta tríada ayudará a Yorendra en su viaje a través de Ancartia, un periplo peligroso que incluirá el encuentro con algunos dioses de este mundo, grandes asedios y batallas y mucha magia. Otros personajes aparecen en la narración, personajes ligados sentimentalmente a Yorendra, o desconocidos que acabarán por ayudar a la Elegida. Por supuesto, tampoco faltarán los enemigos.

El libro acaba desvelando muchos de los enigmas, pero abre la puerta para otros tantos, sin duda mayores, que ocuparán las siguientes novelas.

Como ya se ha dicho antes, en una novela de Fantasía el mundo es tan importante como la propia narración, ya que al lector se le extrae de su propio universo y se le introduce en otro ajeno. Si no se hace de manera cuidadosa y verosímil, simplemente el lector no se lo creerá. En este caso estamos en un mundo claramente perteneciente a la Alta Fantasía, poblado de razas exóticas como elfos, dragones, enanos, centauros, sátiros... sin olvidar a los humanos, claro. Un mundo lleno de magia y de épica. Es en la creación de este mundo donde la autora más destaca, ya que Ancartia es un entorno sólido y creíble, sobre todo en la construcción geográfica y política de los diferentes países y naciones. No se nos describen todas las culturas, pero las tres que representan a las Maestras son verosímiles y encajan en el contexto de la narración. Son destacables los muchos mapas que aparecen, todos hechos por la propia autora, muy detallados y hechos con paciencia y mimo, que facilitan la comprensión del lector.

Como punto débil se puede decir que, quitando las diferencias visuales y estéticas, todas las razas parecen expresarse igual que la humana —no hablo del lenguaje común a todos, sino del comportamiento social—. Así, tanto los elfos, como los dragones o los enanos parecen humanos “disfrazados”. Podría pensarse que por ejemplo los elfos, al ser más longevos tienen una percepción distinta del tiempo y del mundo en general. De igual manera los dragones, seres poderosos y terribles, no se tendrían que desenvolver entre humanos como otro humano más. Desde luego las diferencias físicas están ahí, pero da la impresión de que no hay diferencias psicológicas o de mentalidad entre las diferentes razas, que son sólo diferencias estéticas.

Donde la autora se muestra fuerte es en la expresión, pues el estilo es personal y sólido, muy cuidado, tan correcto que no pueden apreciarse fallos, a pesar de que muchos autores primerizos —y no pocos consagrados— dejan bastante que desear en este punto. La expresión y el estilo de Rocío Prieto son más que correctos y es un placer leer autores que, como ella, saben construir un texto de manera consistente y sin que eso impida que además sea elegante. Sólo por esto, el libro merece la pena ser leído.

Además entretiene, pues la historia del texto no es estática, sino dinámica: básicamente, es un libro de aventura y viajes. Yorendra y sus aliados y maestras deben moverse por toda Ancartia, visitando diferentes oráculos y tierras, lo cual da la oportunidad a la autora de mostrarnos el mundo y sus diferentes entornos naturales, así como las culturas y pueblos que lo habitan. Algunas veces, sin embargo, el lector parece perderse en este continuo viajar y pierde de vista la finalidad de los sucesos y el porqué ocurren, pero esto no desmerece en general la narración “aventurera”. Ocurren muchas cosas y a un ritmo rápido y fluido, así que el lector no se aburrirá.

Por otro lado, la acción épica está muy bien planificada y dentro del mundo fantástico creado por la autora, resulta creíble al utilizar las diferentes razas —en algunas ocasiones grandes monstruos— de manera lógica en una gigantesca batalla: el asedio a una ciudad y desde diferentes lugares. Es de agradecer el cuidado en este aspecto, pues a veces los autores descuidan la épica y se limitan a mostrar una batalla o dos, como aglomeración de guerreros sin sentido, y no se ocupan de describir las distintas fases.

En resumen, puede decirse que La Tríada de Maestras es un libro que sin duda hará disfrutar a los amantes de las sagas de Alta Fantasía. Un buen comienzo para esta autora y para la saga de Los Hijos de Sabán.

Andrés Díaz

20 de mayo de 2009

CARRIE, de Stephen King


Título: Carrie.
Autor: Stephen King.
Edita: DeBolsillo, 2007.
Stephen King no necesita a estas alturas presentación. Es uno de los autores más leídos actualmente y si hacemos balance encontraremos pocos escritores que hayan tenido su éxito comercial a lo largo de los años. Otra cosa sería, es sí, la calidad de sus libros. Sobretodo de los más recientes, que poco vienen a aportar a su obra.

Tenemos que buscar en el catálogo de King correspondiente a los años 70 y 80 para hallar las que son seguramente sus novelas más logradas. Y también las que se recuerdan como testimonio de un autor que, tomando elementos del terror de finales del siglo XIX-comienzos del XX, quiso modernizar el género, situando el horror en contextos cotidianos, para hacerlo más próximo y creíble. Un escritor que aun dentro de su comercialidad apuntaba grandes maneras, que luego se han ido perdiendo en favor del éxito de ventas, la unión cada vez más evidente el producto literario ligado a la publicidad.

Dentro de aquellas primeras obras, Carrie es sin una una de las más logradas. Una novela en la que el terror subyace como hilo conductor de la historia, no tanto mediante la forma de criaturas horribles, que sería el recurso más fácil. Se trata de los miedos ligados a la infancia, una época fértil en horrores personales (algo explotado por el autor en varios de sus libros).

El tema tan recurrente en la actualidad del acoso escolar convierte a la protagonista del libro en un ser atormentado, lleno de sed de venganza hacia sus compañeros. A lo largo de la novela se va trazando el perfil emocional de Carrie, en la que se suman los despropósitos de las chicas del colegio y la moral de una madre que lleva su catolicismo al extremo más violento.

Un final devastador, que hará remover los cimientos del pueblo donde se desarrolla la historia, culmina este libro tan bien logrado por parte de Stephen King. Se puede hablar de "obra cerrada", perfectamente llevada y en la que no sobra ninguna página, algo que no se puede decir en la mayoría de libros del autor, famoso por su barroquismo y excesos literarios.

El lector se encontrará con una novela de terror carente de fantasmas, demonios u otras criaturas por el estilo. King opta por crear una atmósfera tensa que "estalla" literalmente al final del libro, más que por personificar el horror en un ser concreto. Esto es lo que hace especial Carrie, lo mismo que sucede con otra de las grandes obras del autor, Misery, dos de sus mayores logros como escritor de género, en las que mezcla el thriller con el terror de manera inteligente.

Carrie es una novela breve, si la comparamos con otras de Stephen King. Si en reseñas anteriores criticábamos la "paja" de libros como El resplandor, que apuntaban grandes cosas en el inicio y luego se perdían en pequeñas tramas innecesarias, aquí nos encontramos con una obra en la que no sobra nada. Una historia que se hizo popular por su escalofriante versión cinematográfica, en la que el rostro de Carrie aparece tal como nos lo imaginamos en el libro: amenazador y lleno de ira.

La figura de una adolescente como símbolo del terror es muy recurrente en el cine, sobretodo el oriental. Esa fragilidad desatada produce un sentimiento extraño en el lector o espectador, mezcla de inquietud y extrañeza por el contraste. Dentro de las múltiples caras del horror, en las que podemos encontrar desde monstruos a doctores chiflados, Carrie constituye una de las creaciones más originales.

Recomendamos la lectura de este libro, sin las objeciones ni los "peros" que sí podemos encontrar en otras novelas del autor. Se lee de manera fluida, apoyando la narración en los diálogos más que en el pesado recurso de largas descripciones. La edición está bien de precio y es cómoda de leer, con una letra grande que el lector agradece. Esta editorial lleva tiempo rescatando el catálogo clásico de Stephen King, el correspondiente a los años 80 y 70. Merece la pena seguir la pista a su iniciativa, aun sabiendo que algunos de estos libros no son tan brillantes como Carrie.

Miguel A. Garrido

12 de mayo de 2009

The Hunt for Gollum


Año: 2009

Título original: The Hunt for Gollum

Idioma: Inglés. Existe versión con subtítulos en castellano.

Dirección: Chris Bouchard

Reparto: Adrian Webster, Arin Alldridge, Patrick O’Connor, Rita Ramnani, Gareth Brought, Max Bracey

Producción: Independent OnLine Cinema

Distribuye: Sólo disponible on-line en la web official: http://www.thehuntforgollum.com

Duración aprox.: 40 mín.

Cuando todo el mundo pensaba que tan sólo podían hacer cosas como ésta los Frikis de Star Wars o de Star Trek, van un grupo de chavales fans del trabajo de Tolkien y de Peter Jackson del Reino Unido, y ruedan éste fantástico cortometraje sin ánimo de lucro, y sin otra intención que hacer disfrutar a los amantes de La Tierra Media y a ellos mismos rodándolo.

The Hunt for Gollum (La Búsqueda de Gollum), es un cortometraje rodado en Gales por fans y basado en los personajes de la famosa novela de J.R.R.Tolkien El Señor de los Anillos, y dotado con un presupuesto de tan sólo 3.000 libras (unos 3.700 €), punto que no dejo de elogiar.

Cabe destacar antes de nada, que toda la estética, ya sea de la película como de la web está totalmente copiada de la trilogía rodada por Peter Jackson y que todos conocemos, abandonando toda posibilidad de intentar ofrecer otra visión del mundo creado por Tolkien. Estamos por lo tanto ante un intento de “imitar” las poses, planos, circunstancias, etc, con las que tan bellamente nos deleitó el Sr. Jackson. Incluso se ha intentado claramente buscar actores, muchos de ellos profesionales, con una pose similar o parecida a la de los actores que intervinieron en la trilogía producida por New Line Cinema. El vestuario es prácticamente calcado, y los exteriores han sido rodado en bellos planos a vista de pájaro muy similares a los de la película comercial, y es que no sólo la naturaleza de Nueva Zelanda ofrece espectacularidad a la vista de los hombres, sino que cada país tiene su particulares “paraísos”, y estos chicos han logrado mostrarnos la belleza de los exteriores existentes cerca de donde viven, y es que Gales ofrece bosques, montañas y acantilados tan bellos como los de Nueva Zelanda.

Pero aunque se parezca tanto a los otros filmes, lo que más le extraña al espectador, es como lo han podido lograr con tan sólo el uso de cámaras digitales HDV. Y es que el equipo trabajó totalmente gratis, para mantener el presupuesto al mínimo (para pagar trajes, equipo, logística, etc..)

Quizás lo único que se le puede reprochar al cortometraje, es un guión un tanto flojo, quizás debido a la poco consistencia que en sí tiene, es decir la idea no da para más; y unos combates, que aunque de calidad, son demasiado coreografiados y la falta de práctica de los mismos produce una sensación de tosquedad.

La historia es original, pero transcurre al comienzo de La Comunidad del Anillo. La Tierra Media está siendo invadida por las fuerzas de la oscuridad. El argumento se sitúa en el mismo momento después de que Gandalf, supuestamente le confie a Frodo el Anillo Único en un sobre, y advirtiéndole que lo guardase en un lugar seguro (si tomamos las películas como referencia visual).

Mientras se toman y fuman algo en el Poney Pisador, propone a Aragorn buscar y capturar a Gollum. Saben que fue el anterior dueño del anillo y único conocedor del posterior (Bilbo Bolsón), y Aragorn debe capturarlo antes de que éste (ya que se ha ido de su hogar en las cavernas) sea capturado por el enemigo, y se entere donde está actualmente; para finalmente volver a citarse en dicha posada.

Aquí es donde entra el juego (y de forma muy inteligente) el uso de los efectos digitales, pues para mostrar a Gollum, usan en primer lugar planos lejanos donde no se note tanto la falta de calidad técnica y presupuesto. Posteriormente usando la imaginación y un truco al puro estilo del antiguo Hoollywood o de serie B, Aragorn captura a Gollum, y se pasa un buen trozo de película atrapado dentro de un saco, lo que ahorra en efectos especiales sobradamente.

Los Orcos que están perfectamente interpretados y maquillados (quizás se echa de menos unas lentillas adecuadas, se nota que los juegos de Rol en vivo también funcionan en el Reino Unido), y un “demasiado rígido” Espectro Nazgûl a caballo, son los únicos obstáculos que un Aragorn, perfectamente interpretado por Adrian Webster, se topará en su misión de capturar al “Hobbit” Gollum.

El tono de toda la película es muy maduro, respetuoso, y bastante profesional para los medios que disponían. Para nada nos hallamos ante “chapuzas” y video-comedias realizadas por freakis novatos con mucho tiempo libre. Estamos pues, ante un trabajo de un equipo que amaba y le ponía mucho cuidado a lo que estaban haciendo, el resultado está a la vista.

Fito García

9 de mayo de 2009

RISING, de Rainbow




Título: Rising.
Artista: Rainbow.
Edita: Polydor, 1976.

Dentro de la historia del rock, han existido numerosos cruces de caminos que han abierto nuevas sendas de creatividad dentro del género. Hablamos de encuentros entre músicos de distintas bandas, que dieron como resultado nuevos grupos musicales, creando así un árbol genealógico donde apreciar las distintas ramificaciones surgidas de una misma raíz.

Uno de estos casos sería el de Rainbow. Ritchie Blackmore, el talentoso guitarrista de Deep Purple, no parecía muy conforme con el giro musical que la banda había experimentado desde que Coverdale y Hugues entraron para substituir a los anteriores cantante y bajista del grupo. A mediados de los 70, el sonido soul había desplazado al rock duro que caracterizaba a discos como Machine Head.

Fue por esto que cuando Blackmore coincidió con un grupo llamado Elf, en una de las giras de Purple, pensó que aquellos músicos podían protagonizar el nuevo proyecto que tenía en mente, alejado de Deep Purple. En Elf había sobretodo una figura que destacaba, un cantante de baja estatura pero impresionante voz llamado Ronnie James, más conocido para la posteridad como Dio.

A largo de una década, con un breve regreso a comienzos de los 90, Rainbow sufrió múltiples cambios en su formación, llegando a tener hasta cuatro cantantes distintos. Pero la magia de los primeros discos, en donde el tema de las canciones giraba en torno de temas medievales y la música sonaba cargada de épica, no volvió a repetirse, tornándose la banda mucho más comercial.

Tras un álbum inicial en el que destacaba la célebre The man of the silver montain, Rainbow iba a dejarnos el disco que grabaría su nombre en la historia del rock. Mientras sus ex-compañeros de Deep Purple se separaban para encarar varios proyectos en solitario, que no llegarían a nada sólido hasta la fundación de Whitesnake algún tiempo más tarde, Blackmore se dispuso a grabar media docena de temas largos y potentes, aprovechando todas las armas de una formación irrepetible.

Y es que Rainbow acuñó el término "super-grupo" que luego se ha ido utilizando en exceso dentro de la música, a veces sin razón de ser. Los cinco músicos que firmaron el disco Rising eran cada uno por separado de lo mejor del mundo. A saber: un majestuoso Dio a las voces, el rey de la técnica en la guitarra Blackmore, quien fue considerado durante muchos años mejor batería del rock Cozy Powell, un solvente Jimmy Bain al bajo y Tony Carey a los teclados, quizá el menos brillante de todos.

Las canciones están perfectamente pulidas, no en vano el productor del disco fue Martin Birch, quien ya había realizado anteriormente discos con Deep Purple, por eso lo del sonido limpio y sin fisuras. El disco es una pequeña joya, breve en duración pero llena de fuerza y épica, siendo su influencia enorme dentro de la música. Bruce Dickinson ha destacado la importancia de Rising en su propia obra, lo mismo que muchos otros miembros del heavy metal de la "vieja escuela".

La voz de Dio pocas veces ha sonado tan potente como en este álbum, pues los registros que posteriormente utilizaría serían más duros, pero carecen del aire casi mítico que consigue dar a estos temas. Y qué decir de Blackmore, cuya guitarra alcanza aquí sus más altas cotas, solo comparables a las conseguidas con el disco Machine Head de Deep Purple. Todo ello con el fondo de la batería llevada por una bestia llena de técnica y precisión como fue Powell. Una formación que por causas lógicas resulta imposible de repetir.

Por todas estas razones, aconsejo la adquisición de Rising,disco cuya música parece compuesta ayer, de una vigencia enorme como testimonio de la mejor época del rock. Actualmente, Dio está comprometido con Heaven and Hell y Blackmore anda dedicado a la música folk, por lo que parecen dejar claro que Rainbow no volverá a nacer, aunque siempre nos quedarán buenos discos como este para recordar a una gran banda que lamentablemente duró muy poco.

Miguel A. Garrido

5 de mayo de 2009

Los hijos de Sabán



En esta época, completamente contaminada por la crisis económica y que no nos permite pensar en otra cosa, las novedades literarias son pocas, habitualmente publicaciones que ya han tenido éxito en otros países o ediciones. Las editoriales no arriesgan en proyectos si no hay seguridad de beneficios a corto plazo, y no seré yo el que las acuse por ello.

Por otra parte, nuestro manifiesto complejo de inferioridad (congénito e irremediable) hace que los autores patrios se enfrenten a dificultades mucho mayores a las esperables: los hay que escriben bajo pseudónimo, los hay que pelean cara a cara contra los molinos, pero los que se dedican al género fantástico tienen que hacerlo como segunda ocupación, salvo que quieran pasar muchísima hambre.

Enlazando ambos razonamientos, resulta prodigiosa la aparición de esta obra, Los hijos de Sabán, escrita por Rocío Prieto, autora novel. Resulta evidente que la editorial, United Minds, ha visto en ella una capacidad que haga interesante la inversión (tanto de tiempo como de dinero) de publicar este libro.

Y no sólo este libro, ya que el mismo es el primero de una trilogía, la denominada Trilogía de Maestras… así que es de esperar que pronto aparezcan los siguientes tomos de la saga.

El género fantástico es muy delicado. Cualquiera puede imaginar algo más o menos fantástico, pero resulta muy complicado hacerlo creíble… por ese motivo hay muy poquitos maestros que podamos evocar, tanto en la Espada y Brujería como en la Ciencia Ficción o en el Terror. Las posibilidades de que la imaginación del autor se desboque, hasta que la obra se vuelva absolutamente incontrolable (o que se ciña a la trama únicamente porque aquél la fuerce a ello, no porque las posibilidades se circunscriban a la citada trama) son enormes, y únicamente un trabajo previo puede evitarlo.

Así que, con todas estas circunstancias navegando por la mente, me enfrento a Los hijos de Sabán. Resumiendo muy, muy brevemente (no quiero privar al lector del placer de disfrutar de la lectura), comentaré que Yorendra es una joven elfa de enorme potencial que descubre asombrada haber sido elegida por una antigua profecía. Los grupos con poder se interesan rápidamente por ella, mientras huye intentando encontrar su propio camino: encontrar a las tres maestras que la instruirán en las artes que le ayudarán en su cometido: la curación, el combate y la magia.

El argumento no es asombroso, aunque a estas alturas es realmente difícil encontrar auténticas primicias. Por eso, resulta mucho más interesante fijarse en otras facetas de la obra.

La característica principal de Los hijos de Sabán, su punto fuerte, reside en la acción. Acción a raudales. Y cuando digo esto, no me refiero exclusivamente a la acción física: los viajes, las decisiones que condicionarán la vida de las protagonistas, los descubrimientos y la acción física en sí se suceden de forma ininterrumpida, imparable, sin dejar al lector un momento para recapacitar por lo sucedido…

Esta velocidad tiene su precio, y el mismo consiste en que éste es un libro inacabado: su conclusión reside en el mismo lector.

Me explico: con el fin de centrarse en los puntos vitales de su obra, Rocío Prieto ha reducido al mínimo las descripciones. Los personajes, las razas fantásticas, los entornos en los que ocurre la acción… apenas están esbozados, y hay que guiarse por indicaciones –en ocasiones muy vagas- para imaginar lo que está ocurriendo. Atrás quedaron esas descripciones de Tolkien, en las que se narraba cómo florecían determinadas clases de plantas sobre el terreno ajado por las inclemencias. Al que le guste éste estilo, ésta no va a ser su lectura favorita… La tríada de Maestras requiere un esfuerzo imaginativo basado en una experiencia previa en el terreno fantástico.

Y esto es un problema, ocasionalmente. Algunas razas fantásticas no aparecen descritas en absoluto (su aspecto, no su comportamiento), y cuando se trata de alguna extraña o tan común que ha tenido distintas interpretaciones en varias obras, causa equívocos o absoluta perplejidad.

También añadiré que, a aquel que le gusten las razas fantásticas, tiene las que desee… desde las clásicas –enanos, elfos, dragones- a otras nada comunes –como las gárgolas- y algunas ideadas por la propia autora. No falta casi ninguna, aunque la mayoría sólo son contemplada con cierta velocidad, sin entrar en detalle porque no hay tiempo para ello.

Sin embargo, los personajes principales –no únicamente Yorendra y sus maestras, aunque pocos más- si son desarrollados, sobre todo en sus facetas más íntimas y en su relación con el resto de los protagonistas. Se trata de una peculiar contraposición entre la acción imparable y las cuestiones personales de los protagonistas, pero dada la turbulencia de éstas, el ritmo no se rompe.

Aunque puede resultar curioso el empleo de cuatro protagonistas femeninas como centro de la trama, y la continua alusión a circunstancias y pareceres que podrían ser tildadas de “feministas”, no existe una tensión en este sentido. Es cierto que –inevitablemente- las mujeres que componen el grupo perciben el mundo desde sus circunstancias, y que se plantean cuestiones como divorcios, acoso en el trabajo y opiniones sobre lo lícito o no de las relaciones fuera del matrimonio. Pero es igual de cierto que, pese a tal planteamiento, no existe tensión ni intención de crear proselitismo. En este sentido, y pese a ser un claro alegato, no produce ninguna incomodidad al lector masculino (y yo lo soy), que puede leer este libro como uno más… las dudas y planteamientos que produzca personalmente al lector son ya cosa suya.

Algo que sí necesita un repaso es un desarrollo más comprensible (y me explico): hay tramas que no van a ser explicadas hasta el punto álgido, y esa ocultación está buscada y el éxito de la trilogía depende del aprovechamiento de los momentos oportunos para hacerlo. Por ejemplo… ¿quiénes son los ejércitos ocultos? ¿quién los guía, y cuáles son sus motivaciones? ¿Porqué es Yorendra la elegida? ¿Cuál es su pleno potencial?

Nadie desea saber la respuesta a estas cuestiones antes de tiempo, y Rocío hace muy bien en ocultarlas.

Pero hay otras que sí podrían explicarse con cierto detalle… Yorendra busca una explicación de cuál es su destino y de qué se espera de ella, y en la búsqueda que lidera va obteniendo esas respuestas. Pero siempre se consiguen después de unas arduas tareas, sin expectativas ni planes de qué hacer después; y las opciones que se barajan a continuación suelen ser tan imprevisibles que, al final, da la impresión de saltar de un escenario a otro, en lugar de un hilo argumental estable.

Por otra parte, hay que reconocer el esfuerzo a la hora de preparar los combates masivos. Porque hay guerra, claro está, y tiene la mala costumbre de envolver a las protagonistas –o éstas la de meterse de cabeza en ella-… y tratada de forma más global de lo que estamos acostumbrados. Existen los tres frentes posibles –aire, tierra y mar-, obviando un frente mágico que parece muy predecible en futuros combates. Cada frente emplea las razas idóneas para ello, y se relaciona íntimamente con los demás, de tal manera que la batalla es, indiscutiblemente, sólo una.

Los combates individuales no tienen una gran relevancia ni son explícitos –esto no es Howard, tampoco-, ni tampoco muy numerosos: en este primer volumen de la trilogía, las protagonistas son buscadoras, ni vengadoras ni defensoras, y suelen estar muy ocupadas con sus fugaces carreras como para pensar en frentes ni cuchilladas. Para eso, tiempo habrá.

Los hijos de Sabán es lo que aparenta ser: el tomo introductorio de una trilogía en la que la clave consisten en el aprendizaje de Yorendra de los conocimientos de sus maestras: aprendizaje en el combate, de la curación, de la magia… y aprendizaje como persona. Sólo así conseguirá ocupar el puesto que le está destinado, así que aún no se observan decisiones importantes ni escenas definitivas… hasta el momento, la enseñanza que predomina es la física, aunque ya se adelanta que la siguiente en tomar importancia será la estrategia y la mágica… porque todo se espera de la elfa.

Y no es oportuno pensar que el público a que se destina sea esencialmente joven, porque muchas de las cuestiones que podemos ver son propias de un público adulto, no por su dureza, sino por su eventual complejidad –la complejidad de las relaciones humanas-. Un público de unos 25 años puede ser ideal para entender esta trilogía, aunque el espectro en bastante amplio… siempre que se descarte completamente al infantil. Aunque la portada sea colorida y atrayente, esto no es para niños.

A la espera de posteriores partes de esta trilogía, Rocío Prieto va aprendiendo de sus propios errores –como ella misma reconoce-, puliendo aristas y perfeccionando, en suma, esta fantasía que se hace realidad: convertirse en escritora en las circunstancias más difíciles imaginables.

Y nosotros le deseamos toda la suerte del mundo, porque el potencial está en ella.

Alfonso Abad.

3 de mayo de 2009

Los mitos de Cthulhu


Título: Los mitos de Cthulhu.
Autor: Lovecraft y otros.
Edita: Alianza, 2008 (8ª reimpresión).

Muchas veces uno se encuentra con libros mal editados, por mucho que presenten buen material. Sobretodo en la literatura fantástica y de terror, estamos acostumbrados a ver las historias de los clásicos del género en libritos que parecen más un fanzine que una edición profesional, en los cuales no se sabe cuál es el criterio a la hora de elegir los relatos seleccionados en la obra.

Alianza editorial lleva muchos años publicando en edición bolsillo a los autores más destacados dentro de la literatura de género. Lovecraft es uno de sus escritores en catálogo, del que hemos podido ver prácticamente toda su obra en esta compañía (En las montañas de la locura, varias colecciones de cuentos, etc). Y en cuanto al ciclo de Los mitos de Cthulhu, se ha querido hacer algo especial, más allá de una mera antología de relatos del bueno de Howard Philips.

El mérito de esta espléndida edición de Los mitos de Cthulhu es del especialista Rafael Llopis, que nos deja un libro de esos de referencia, que marcará las publicaciones futuras dedicas a este espectro de la obra de nuestro autor (existe una antología reciente de Valdemar dedicada a Los mitos de Cthulhu, pero resulta tan interesante como esta, por mucho que incluya más material).

Rafael Llopis traza una división de los relatos que forjan el universo del terrible Cthulhu, así como del resto de abominaciones ligadas a este. Siguiendo un orden cronológico, reparte el libro en los cuentos que influyeron y comenzaron a crear la mitología de Lovecraft (relatos del autor de Providence o de otros anteriores a él). Luego encontramos una selección de historias en las que el universo de Cthulhu ya está complemente trazado, perteneciendo todas ellas al llamado Círculo Lovecraft, grupo de amigos escritores ligados a la literatura pulp en el que podemos encontrar nombres muy queridos por los fans del fantástico.

La antología se cierra con algunos cuentos posteriores a la desaparición del autor, que ahondan en los mitos creados por Lovecraft o realizan homenajes a este. Se trata de la herencia literaria que Cthulhu nos dejó, un testimonio de historias interesantes por lo curioso aunque podríamos decir que son las más flojas del volumen.

Una amplia y bien documentada introducción nos lleva a cada una de las partes del libro, en la cual Rafael Llopis demuestra su amor por este género, destacando la importancia de Lovecraft en la configuración de un nuevo tipo de terror, alejado de las estéticas “fantasmales” o de horrores pretéritos, abstractos, distantes del mundo contemporáneo de quien lee el cuento. Precisamente, Howard Philips potencia el cambio de escenario del elemento que produce miedo, enmarcándolo en lo cotidiano, haciéndolo así más terrible. Stephen King y la mayoría de escritores del género en el siglo XX han seguido esta misma senda.

Resulta interesante ver la nómina de autores que aparecen en esta antología, dejando de manera puntual o continuada su sello dentro de los mitos lovecraftnianos. Ambrose Bierce o Lord Dunsany son algunos de los nombres de podemos encontrar, como antecedentes de lo que luego el genio de Providence desarrollaría. Robert Bloch y Robert E. Howard constituyen parte de la pléyade de autores contemporáneos de Lovecraft, cuyos relatos son seguramente los de mejor calidad dentro del volumen.

Cierra la obra una selección de cuentos posteriores a la muerte del maestro, siendo nuestro Juan Perucho uno de los escritores que podemos encontrar. Son cuentos de homenaje, algunos de tono serio y otros que hacen parodia -siempre desde el profundo respeto literario- de Lovecraft y sus mitos de Cthulhu.

La selección de relatos es en general muy acertada y aun siendo amplísimo el catálogo, quisiera citar aquí unos cuantos: La piedra negra, de R. E. Howard, historia y autor muy conocidos por la afición; El signo amarillo, de Robert W. Chambers, que ha aparecido recientemente en otras antologías de terror; El Wendigo, de Algernon Blackwood, introducción a esta figura terrible de la literatura y posteriormente del cómic; En la noche de los tiempos, de H.P. Lovecraft, de la cual aparecen también historias de homenaje realizadas por otros autores; El sello de R'lyeh, de August Derleth, interesante a pesar de pertenecer al momento menos brillante de los Mitos.

Por tanto, recomiendo la adquisición del libro. Se trata principalmente de un gran trabajo editorial, hecho con pasión y erudición a partes iguales. Ofrece una visión global y bastante completa de este ciclo indispensable dentro de la literatura fantástica, un volumen que seguro satisfará a cualquier aficionado del género.

Miguel A. Garrido.